“Se mantienen activas unidades de alta especialización técnica para la atención de escenarios de desastre”, dice el Ayudante General de la Guardia Nacional (sonido)

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(10 de septiembre de 2026)-El ayudante general de la Guardia Nacional de Puerto Rico, general Carlos J. Rivera Román, se destacó el rol crucial de la Isla en los trabajos de rescate e intervención en la zona cero tras los atentados de 2001. En el encuentro participaron además el teniente José Nieves y el capitán Néstor Alonso, miembros del Cuerpo de Bomberos que formaron parte del grupo de rescatistas desplazados a las Torres Gemelas, acompañados por el comisionado del Negociado del Cuerpo de Bomberos de Puerto Rico, Josué Piñeiro Torres, y la directora ejecutiva de la Corporación de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico y de la Corporación de las Artes Musicales, Melissa Santana.


El 13 de septiembre de 2001, apenas dos días después de los ataques, una aeronave C-130 Hercules de la Guardia Nacional Aérea despegó
desde la Base Muñiz en Carolina hacia New York con un contingente de 40 especialistas de respuesta, integrado por 25 miembros de la entonces Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias y 15 bomberos, junto a un cargamento vital de más de 700 unidades de sangre destinadas a respaldar las labores de ayuda y rescate en la zona cero.

De manera simultánea, 250 profesionales de la salud permanecieron preparados para ser transportados por la Guardia Nacional de Puerto Rico, para brindar asistencia médica inmediata, mientras se fortalecía la seguridad en aeropuertos, puertos y estructuras estratégicas a través de toda la Isla. Esta rápida movilización inicial marcó el comienzo de un compromiso sostenido en el que cerca de 17,500 miembros de la Guardia Nacional de Puerto Rico han prestado servicio en misiones alrededor del mundo.

Entre los 15 bomberos puertorriqueños que se desplegaron hacia la zona cero se encontraban José Nieves y Néstor Alonso, quienes apenas
comenzaban sus carreras en el Negociado del Cuerpo de Bomberos de Puerto Rico. Durante su estancia en Nueva York, ambos servidores
públicos trabajaron incansablemente en la remoción de escombros, la búsqueda y rescate de sobrevivientes y el apoyo táctico en una de las
escenas de desastre más complejas de la historia reciente. Enfrentar de primera mano la magnitud de la tragedia y la intensidad de las labores de emergencia marcó profundamente sus trayectorias, reafirmando para siempre su vocación de servicio, su compromiso con la seguridad pública y su misión de proteger la vida de la ciudadanía.

A la par con esta recordación, el ayudante general de la institución, general Carlos J. Rivera Román, destacó que la Guardia Nacional mantiene activas unidades de alta especialización técnica para la atención de escenarios de desastre. Entre ellas se encuentra el Equipo de Apoyo Civil para Armas de Destrucción Masiva (22nd WMD-CST), una unidad en alerta permanente capacitada para activarse en menos de cuatro horas con laboratorios móviles para identificar sustancias peligrosas y restablecer comunicaciones de emergencia. Asimismo, el Paquete de Fuerzas de Respuesta Mejorada (CERFP) opera como un equipo élite enfocado en el salvamento masivo de vidas mediante componentes especializados en búsqueda y rescate en estructuras colapsadas, descontaminación masiva y atención médica avanzada en la zona cero, capacidades que refuerzan las tareas habituales de ingeniería, transportación y seguridad.

Ese mismo espíritu de solidaridad y memoria que movilizó a los rescatistas en 2001 se traslada este año al ámbito cultural, donde las artes unen a la comunidad en un ejercicio colectivo de reflexión y esperanza.

 

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