(El Capitolio) — El Senado de Puerto Rico celebró hoy una sesión especial para conmemorar los cincuenta años de graduación de la Clase de Medicina de 1976 del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico (RCM).
Durante la sesión, el Cuerpo reconoció a 60 integrantes de esa clase mediante mociones de felicitación, presentadas por el presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, junto a los senadores Gregorio Matías Rosario, Juan Oscar Morales Rodríguez y Adrián González Costa, y las senadoras Marially González Huertas, María de Lourdes Santiago Negrón, Roxanna I. Soto Aguilú y Wandy Soto Tolentino.
“Estamos aquí principalmente por todo lo que ocurrió después de aquella honrosa graduación de 1976: 50 años de trayectoria, sacrificio, disciplina y vocación de servicio. La verdadera historia de una escuela de medicina se escribe con sus médicos, con los pacientes que atendieron y con las vidas que impactaron positivamente. Esta clase representa una generación de profesionales que, desde distintas especialidades, puso sus conocimientos y talento al servicio de la salud y contribuyó al bienestar de innumerables pacientes, familias y comunidades”, expresó el presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz.
Las mociones destacan que la Clase de Medicina de 1976 culminó su formación académica y clínica en el RCM hace cinco décadas y que, desde entonces, sus integrantes han ejercido en múltiples especialidades médicas al servicio de pacientes, familias y comunidades en toda la Isla. La conmemoración honra tanto el logro académico alcanzado en 1976 como las décadas de servicio, entrega y compromiso que vinieron después. Ese compromiso, junto con la disciplina y la vocación de servicio, distingue a quienes han ejercido la medicina como una misión de vida durante los últimos cincuenta años.
Durante la sesión, miembros de las distintas delegaciones senatoriales se unieron al reconocimiento, destacando la aportación que esta generación de médicos ha realizado al sistema de salud y al bienestar de los puertorriqueños durante las últimas cinco décadas.
El vicepresidente del Senado, Carmelo Ríos Santiago, resaltó el papel que han desempeñado estos profesionales a través de las distintas transformaciones que ha experimentado el sistema de salud de Puerto Rico. “Ustedes han sido una constante dentro de un sistema de salud que ha evolucionado a través de los años. Gracias a su esfuerzo y empeño, Puerto Rico logró ampliar el acceso a los servicios médicos, fortalecer la prevención y mejorar la calidad de vida de nuestra población. Este Senado no solo les rinde homenaje por sus 50 años de trayectoria, sino por haber sido piedra angular de la salud y el bienestar de los puertorriqueños. Aunque todavía enfrentamos grandes retos, su vocación, experiencia y compromiso constituyen una aportación invaluable para Puerto Rico”, expresó Ríos Santiago.
Por su parte, el presidente de la Comisión de Salud y portavoz alterno de la mayoría, Juan Oscar Morales, hizo énfasis en el servicio brindado por los integrantes de la clase desde sus respectivas especialidades. “Durante cinco décadas sus integrantes han contribuido desde diversas especialidades al fortalecimiento de los servicios de salud de nuestra isla y al bienestar de innumerables pacientes, familias y comunidades. El Senado de Puerto Rico reconoce con profundo respeto y admiración a los integrantes por su dedicación a la medicina y por formar parte de esta generación de profesionales que ha contribuido al desarrollo de la salud puertorriqueña”, expresó Morales.
En representación de la delegación de mayoría, el senador Ángel Toledo destacó que la labor de los homenajeados ha trascendido la atención médica para convertirse también en acompañamiento para miles de familias puertorriqueñas. “Este reconocimiento no viene en vano, viene porque verdaderamente apreciamos grandemente el trabajo que cada uno de ustedes médicos ha hecho en Puerto Rico, para nuestra gente, para nuestras familias, para asegurarse de que podemos vivir y durar más, a pesar de que eso constituya convertirse muchas veces en consejeros más allá de médicos, en padres más allá de médicos, y en muchas otras cosas que nosotros necesitamos para poder vivir en salud… Son 50 años de haberse dedicado al bienestar de Puerto Rico y eso verdaderamente merece este reconocimiento que les estamos dando hoy”, expresó Toledo.
La senadora Ada Álvarez Conde, en representación de la delegación del PPD, centró sus expresiones en los sacrificios que conlleva la formación médica y en la responsabilidad que acompaña el ejercicio de la profesión. “Felicidades a todos por el gran logro de celebrar los 50 años de su clase. Hoy reconocemos el poder transformador de la educación, los años de sacrificio y la dedicación que requiere convertir una profesión en una verdadera vocación. También celebramos el valor de la salud y la decisión que tomaron de dedicar sus vidas al cuidado de los demás. Ser médico conlleva la responsabilidad de acompañar a los pacientes, ofrecer esperanza y, en ocasiones, comunicar noticias difíciles; por eso, reconocemos la experiencia, el compromiso y el servicio que han brindado al pueblo de Puerto Rico”, expresó Álvarez Conde.
Mientras, el portavoz alterno del PIP, Adrián González Costa, destacó el papel de la Universidad de Puerto Rico en la formación de profesionales que posteriormente han puesto sus conocimientos al servicio de la isla. “Cuando hablamos de que la universidad es un proyecto de país, que retorna en beneficios para el país, creo que esta clase es un gran ejemplo de eso. La Universidad de Puerto Rico fue esa herramienta para que se convirtieran en profesionales que le devolvieron al país nada más y nada menos que la facultad de salvar vidas, de brindarle salud a personas de todas las edades, desde pediatría hasta geriatría”, expresó González Costa.
En nombre de los homenajeados, representantes de la Clase de Medicina de 1976 agradecieron al Senado el reconocimiento y reflexionaron sobre el camino recorrido desde su formación universitaria. El doctor Henry Rodríguez Ginorio, presidente de la clase graduanda, destacó el orgullo que siente por la trayectoria de sus compañeros y la vocación que los ha acompañado durante estas cinco décadas. “Agradecemos profundamente las expresiones del presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, y los senadores hacia nuestra clase. Como presidente de la clase graduanda de Medicina de 1976 del Recinto de Ciencias Médicas, vivo agradecido y orgulloso de mis compañeros por sus ejecutorias, compromiso y dedicación al cuidado de las mujeres y los hombres de Puerto Rico, así como de quienes ejercieron en Estados Unidos y luego regresaron a nuestra Isla. Ante todo, damos gracias a Dios por concedernos la fortaleza, entereza, sabiduría y vocación necesarias para cumplir nuestra misión. También agradecemos que nos haya permitido conservar algo indispensable en la práctica de la medicina: la empatía con nuestros pacientes para servirles de la mejor manera posible”, expresó Rodríguez Ginorio.
Asimismo, el doctor Pedro Beauchamp Feliciano, miembro de la clase de 1976, recordó el significado histórico de aquella generación dentro del desarrollo del Recinto de Ciencias Médicas. “Agradecemos este reconocimiento al honorable presidente y miembros del Senado de Puerto Rico. Lo llevaremos en el corazón por el resto de nuestras vidas. Nuestra clase ha sido sumamente especial y ha formado líderes en distintas especialidades y en la medicina de Puerto Rico. Comenzamos en 1972 y fuimos la primera clase que completó sus cuatro años de formación en el Recinto de Ciencias Médicas, en Centro Médico. Nos sentimos profundamente orgullosos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico y llevamos siempre en el corazón las enseñanzas de nuestros profesores. Tanto quienes permanecimos o regresamos a Puerto Rico como los compañeros que establecieron sus vidas en Estados Unidos hemos llevado en alto el nombre de nuestra Universidad y servido a los puertorriqueños, incluida nuestra diáspora”, expresó Beauchamp Feliciano.
El Senado hizo constar su reconocimiento y agradecimiento a los 60 profesionales de la salud homenajeados, por su compromiso con la medicina y su aportación a la historia de la salud puertorriqueña durante los últimos cincuenta años.
