[El Capitolio] – El representante Edgar Robles Rivera, del Distrito 14, que comprende los municipios de Arecibo y Hatillo y también es el presidente de la Comisión de Asuntos del Consumidor, radicó una medida para ordenar una investigación sobre el estado de las estaciones de bombeo provisionales de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (A.A.A.) en los sectores de La Puntilla y El Fuerte en Arecibo.
La acción responde a una preocupación creciente por la permanencia de sistemas que, aunque fueron instalados como soluciones temporeras tras el paso del huracán María en 2017, hoy continúan operando sin una solución permanente, generando riesgos constantes para la población.
En La Puntilla, reconocido como el corazón gastronómico de Arecibo, el impacto es aún más delicado por tratarse de una zona costera de alto valor histórico, turístico y comercial, visitada por residentes y turistas durante todo el año.
Cualquier falla en su infraestructura no solo representa un problema sanitario, sino también una amenaza directa al desarrollo económico y a la imagen de uno de los espacios más emblemáticos del municipio.
Los desbordamientos durante eventos de lluvia ya han tenido consecuencias sobre la salud pública, el ambiente y la actividad comercial, está afectando tanto a comerciantes como a visitantes.
La situación se agrava ante la posibilidad de un nuevo evento atmosférico.
Un fallo en estas instalaciones durante una emergencia podría provocar derrames de aguas sanitarias, interrupciones prolongadas del servicio y una crisis inmediata para residentes, comerciantes y visitantes.
A esto se suma la operación continua de un generador eléctrico que utiliza diésel, cuyas emisiones afectan la calidad del aire y representan una preocupación adicional para la salud de quienes viven y trabajan en el área.
En el sector El Fuerte, la realidad no es distinta. La estación de bombeo sufre fallas recurrentes, quedando fuera de servicio durante lluvias o interrupciones eléctricas, lo que impacta directamente a comunidades que dependen de este sistema para servicios esenciales.
“Esto dejó de ser un problema técnico hace tiempo. Aquí hay un riesgo real que se agrava cada día que pasa sin una solución permanente. No podemos seguir normalizando lo que claramente está mal”, manifestó.
“Si ese sistema falla hoy, el resultado puede ser inmediato: desbordamientos, comercios afectados, riesgos a la salud y un golpe fuerte a la economía local. La pregunta no es si va a pasar, es cuándo, si no se actúa”, hizo hincapié.
La medida ordena una evaluación completa de estas instalaciones, incluyendo su estado, el tiempo que llevan operando como soluciones temporeras, los riesgos que representan y la creación de un plan concreto para sustituirlas por infraestructura permanente.

