9/28/2026 – San Juan, PR – La Asociación de Restaurantes de Puerto Rico (ASORE) advirtió hoy sobre el impacto que tendría en la industria el posible aumento en la tarifa de electricidad, que se sumaría a los incrementos que los restaurantes ya han enfrentado durante el último año.
De acuerdo con la presidenta de la organización, el nuevo ajuste podría representar entre un 25% a 30% adicional sobre el costo energético registrado durante esta misma temporada el año pasado, aumentando la presión sobre una industria que opera con márgenes limitados y que enfrenta, además, otros costos operacionales.
“Para un restaurante, el impacto puede ser considerablemente mayor porque la energía eléctrica no es un gasto discrecional; es indispensable para mantener la operación. Estamos hablando de refrigeración, equipos de cocina, iluminación y otros sistemas que funcionan durante largas jornadas. En algunos casos, este posible aumento podría representar hasta mil dólares adicionales al mes en la factura de luz”, sostuvo Navarro.
La líder de ASORE reconoció la complejidad del sistema energético y los factores que inciden en el costo de la electricidad. Sin embargo, señaló que el posible ajuste llega en un momento particularmente retante para los restaurantes, que ya enfrentan aumentos en múltiples renglones de operación.
“El problema no es solamente el aumento en una factura. Recordemos que, a diferencia de otros sectores económicos del país, los restaurantes no cuentan con una infraestructura que permita optar por otras fuentes de energía por la complejidad de las plantas físicas y el reto del uso continuo de equipos industriales. No es solo la energía, también es el diésel, los costos de gas, agua y renta hacia una industria que existe para cubrir una necesidad básica, que es alimentar a Puerto Rico”, destacó la presidenta de ASORE.
Los restaurantes no pueden simplemente trasladar cada aumento al precio del menú, porque eso también puede afectar al consumidor y el tráfico de clientes. Por eso, algunos ya han estado realizando ajustes en sus operaciones, tales como la reducción de horarios, menús exclusivos, entre otras medidas, para evitar trasladar estos costos directamente al consumidor”, explicó Navarro.
A esta presión se suman la sequía y las interrupciones en el servicio de agua que han afectado a distintas zonas del país. Ante este panorama, la presidenta de la organización solicitó que se evalúen mecanismos de alivio para los sectores comerciales más afectados, en particular aquellos con alto consumo energético y esenciales para la actividad económica. Además, reiteró la necesidad de explorar medidas de alivio contributivo con efecto directo y rápido para el consumidor, incluida la exención del IVU en los alimentos preparados.
“La industria de restaurantes se ha expandido y ha desarrollado disciplina operacional, pero la resiliencia no puede convertirse en la expectativa de que el empresario absorba indefinidamente todos los aumentos de costos. Cada nuevo incremento reduce el margen disponible para operar, invertir, mantener empleos y ofrecer precios competitivos al consumidor”, puntualizó Navarro.
Es importante destacar que la industria de restaurantes constituye un componente significativo de la actividad económica de Puerto Rico. Los cerca de 5,000 restaurantes activos generan un impacto económico estimado de $6,900 millones y sostienen aproximadamente 112,00 empleos directos e indirectos.
