San Juan, Puerto Rico – El Departamento de Salud confirmó la detección de un caso de botulismo infantil en Puerto Rico y destacó la rápida coordinación entre especialistas locales, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y el Infant Botulism Treatment and Prevention Center de California para garantizar el tratamiento oportuno del paciente.
La sospecha del caso fue notificada al Departamento de Salud el pasado 27 de mayo de 2026 por el Hospital Pediátrico Universitario, luego de que un infante presentara síntomas compatibles con botulismo infantil, incluyendo flacidez generalizada, babeo, estreñimiento, disminución de actividad y dificultad respiratoria.
Tras la notificación, personal del Departamento de Salud activó inmediatamente los protocolos de vigilancia epidemiológica y consulta clínica especializada. Como resultado de este esfuerzo, el tratamiento con inmunoglobulina BabyBIG®️ fue solicitado el 28 de mayo y administrado al paciente el 29 de mayo, una vez recibido en la institución hospitalaria.
“Desde el primer momento, nuestro equipo trabajó de manera coordinada con expertos nacionales para asegurar que el menor recibiera la evaluación y el tratamiento adecuado sin demora. La rápida respuesta de nuestros profesionales de salud pública y del personal clínico fue determinante para atender esta situación”, expresó el secretario de Salud, Dr. Víctor Ramos Otero.
Las muestras clínicas enviadas a los CDC detectaron preliminarmente toxina botulínica tipo A en una muestra de excreta. Otros análisis especializados, incluyendo el aislamiento de la bacteria Clostridium botulinum, continúan en proceso. Asimismo, las autoridades mantienen activa la investigación epidemiológica para identificar la posible fuente de exposición, aunque al momento no se ha confirmado un origen específico.
De acuerdo con el informe clínico más reciente, la paciente presenta señales alentadoras de recuperación.
El botulismo infantil es una enfermedad poco frecuente pero potencialmente grave que afecta principalmente a bebés menores de 12 meses de edad. Ocurre cuando esporas de la bacteria Clostridium botulinum llegan al intestino del infante y producen una toxina que afecta el sistema nervioso. Entre los síntomas más comunes se encuentran estreñimiento, debilidad muscular, dificultad para alimentarse, llanto débil, pérdida del control de la cabeza y, en casos severos, problemas respiratorios.
El Departamento de Salud recordó que el botulismo infantil no se transmite de persona a persona. Como medida preventiva, exhortó a padres, madres y cuidadores a ofrecer únicamente alimentos de fuentes seguras a menores de un año y a buscar atención médica inmediata si observan síntomas compatibles con esta condición.
Salud continuará monitoreando la evolución clínica del caso y colaborando con las autoridades federales mientras se completan las investigaciones de laboratorio y epidemiológicas correspondientes.

