Por: Emmanuel “eMMa” Márquez / bsnpr.com
Tan reciente como el 1 de febrero de 2026, Hunter Tyson pertenecía a los Nuggets de Denver en la NBA y se encontraba defendiendo a Shai Gilgeous Alexander del Thunder de Oklahoma City. Exactamente dos meses después, el 1 de abril, Tyson se puso el uniforme de los Gigantes de la “C” frente a los Osos de Manatí en el BSN, un cambio de escenario violento para un jugador de 25 años sin previa experiencia internacional.
Tyson, natural de Carolina del Norte, se abrió ante la oportunidad de jugar en Puerto Rico tras ser dejado en libertad por los Nets de Brooklyn el pasado 5 de febrero. Lógicamente, fue un giro inesperado para el ala de 6 ‘8’’, pero uno que Tyson aceptó con humildad como parte de un proceso de crecimiento, sin cuestionamientos, solo convicciones.
“Esperé a ver si me firmaba otro equipo pero no sucedió nada”, dijo Tyson a BSNPR. “Mi agente me habló de esta oportunidad, creo que Héctor [Horta] estaba hablando con él desde hace algún tiempo y decidí tomarla. Estaba muy emocionado de venir a jugar a Puerto Rico para una gran organización. Desde que llegué solo estaba muy entusiasmado de volver a jugar basquetbol, esto es lo que amo hacer”.
Interesantemente, la figura de José Juan Barea sirvió como influencia adicional para que Tyson hiciera el cambio. El asistente de los Nuggets recomendó el BSN como una buena opción para que Tyson continúe con su desarrollo profesional y este le tomó la palabra.
“Había escuchado del BSN y los grandes nombres que habían venido en el pasado y obviamente conozco a J.J. [Barea] bastante bien estando con los Nuggets. Tenemos una buena relación, jugábamos golf y cuando sucedió todo estuvimos en comunicación y él me dijo que este sería un buen lugar para mí y que disfrutaría estar en Puerto Rico”, aseguró Tyson.
Sus 18.4 puntos, seis rebotes y dos asistencias por juego comprueban que Tyson es un dínamo en la cancha. Motor de ocho cilindros en un chasis largo pero liviano, digamos un Dragster, que puede acelerar en línea recta mucho más rápido que sus rivales y elevarse para terminar espectacularmente sobre el cilindro. El triple siempre es una posibilidad para Tyson y una muy confiable, a razón de 42%. En defensa su capacidad para atender varias marcas es un plus, buen tamaño como delantero fuerte y excelente movilidad si lo llevan al perímetro.
Aunque resta mucho trabajo por hacer en Canóvanas (7-7), sobre todo en el área defensiva donde los Gigantes invitan a 100 puntos por cotejo, el colectivo de Carlos González tiene en su personal la fuerza para disputar el liderato de la Conferencia A. Tanto Tyson como Jaylen Nowell son dos armas de alto calibre ofensivo que si se combinan consistentemente con el liderazgo de Tremont Waters y George Conditt IV, podríamos estar hablando de un serio contendiente al título en 2026. Tyson prefiere ir paso a paso.
“Tenemos un gran grupo, Tremont es un jugador fenomenal, él hace mejor a todos a su alrededor. George ha estado combatiendo una lesión desde temprano en la temporada, pero con él de regreso hace que todo sea más fácil para los demás. Jaylen es un playmaker muy dinámico también. Tenemos muchas aspiraciones, pero solo tratamos de ganar el próximo partido”, manifestó Tyson.
Con solo 25 años y un gran futuro por delante Tyson valoriza cada día que puede ganarse la vida como jugador profesional sin importar el lugar del mundo. Si bien es cierto que su plan inicial era lograr establecer una carrera longeva en la NBA, estar en Puerto Rico no ha alterado sus aspiraciones ni mucho menos su motivación.
“Trato de tomarlo un día a la vez y maximizar cada oportunidad”, aseguró Tyson. “He sido bendecido de poder venir a jugar aquí, haré lo mejor que pueda, seguiré trabajando duro. Mi mente está en un gran lugar y estoy extremadamente motivado ahora mismo”.

