El Comisionado Residente sostuvo que la Isla apoya el buen gobierno, un alivio responsable ante la quiebra, y restaurar la democracia.
WASHINGTON, DC — El Comisionado Residente de Puerto Rico, Pablo José Hernández, pronunció un discurso en el hemiciclo de la Cámara de Representantes sobre el décimo aniversario de la Ley PROMESA. En su mensaje, Hernández delineó tres puntos que, a su juicio, definen la actitud del pueblo de Puerto Rico hoy.
“El décimo aniversario de PROMESA obliga a plantearse la pregunta: ¿dónde se encuentra hoy el pueblo de Puerto Rico? Como su voz en el Congreso, digo: Nos oponemos a las malas prácticas de gobierno que hicieron que PROMESA pareciera necesaria. Nos oponemos a los fondos buitre que quieren lucrarse de nuestra miseria y de nuestra crisis energética. Nos oponemos a las juntas de supervisión no electas que pueden pasar por encima de nuestra voluntad democrática”, expresó el Comisionado Residente.
El Comisionado Residente reconoció los avances fiscales logrados bajo PROMESA, pero expresó su frustración con su naturaleza antidemocrática de la ley. “PROMESA es una tragedia democrática”, expresó. “Entregamos nuestro autogobierno a cambio de alivio fiscal. Diez años después, hemos reestructurado la mayoría de nuestras deudas. Hemos balanceado nuestros presupuestos más recientes. Pero todavía soñamos con restaurar la democracia en nuestra isla.”
Sobre las condiciones que abrieron paso a la ley PROMESA, el comisionado residente aludió al deterioro fiscal de Puerto Rico como consecuencia de la politiquería y la corrupción. “Puerto Rico fue una vez un ejemplo de buen gobierno en América Latina y en los países emergentes. Se convirtió en un ejemplo de cómo la política y la corrupción destruyen el progreso y borran el camino hacia la prosperidad”, lamentó.
El Comisionado Residente culminó su mensaje enmarcando el aniversario de PROMESA dentro del 250 aniversario de los Estados Unidos: “En el aniversario 250 de los Estados Unidos, no olvidemos aquellas partes de este país de estados, territorios y estados libre asociados que tuvieron —y perdieron— su gobierno por consentimiento de los gobernados. No olvidemos que “nosotros, el pueblo” debemos continuar la labor hacia una unión más perfecta: una unión más perfecta de estados, territorios y estados libre asociados.”

