Los pasados días fueron momentos difíciles. La avería del superacueducto trastocó la rutina de miles de familias junqueñas. Sabemos lo que vivieron nuestros adultos mayores, nuestras personas encamadas, las madres y padres que hicieron todo lo posible por atender a sus hijos, los comercios, las iglesias y cada ciudadano que enfrentó esta situación con paciencia y esperanza.
Ahora que el servicio de agua potable comienza a restablecerse en nuestras comunidades, queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento.
Gracias a cada ciudadano de Juncos por su comprensión, paciencia y solidaridad.
Gracias a nuestros líderes comunitarios y voluntarios, que sirvieron de enlace con sus comunidades y nunca dejaron de ayudar a quienes más lo necesitaban.
Gracias al personal de la Oficina Municipal para el Manejo de Emergencias (OMME), Emergencias Médicas, la Oficina del Alcalde y a todas las dependencias municipales que, sin importar la hora, trabajaron incansablemente distribuyendo agua, coordinando ayudas, atendiendo llamadas y llevando apoyo a cada rincón del municipio.
Nuestro agradecimiento al representante Ángel Peña, quien desde el primer momento hizo llegar cajas de agua y gestionó una reunión con los directivos de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados. Al senador Luis Daniel Colón, por sus gestiones para la entrega de agua embotellada y el envío de un camión cisterna.
Gracias a la Guardia Nacional de Puerto Rico, a FEMA, a Ángel Jímenez (Comisionado de Manejo de Emergencias Estatal) y a las agencias estatales por el apoyo brindado durante esta emergencia.
Nuestro reconocimiento también a los municipios hermanos que dijeron presente cuando más los necesitábamos: Ceiba, Las Piedras, Arroyo, Cayey, Canóvanas, Humacao, Río Grande, Naguabo, Carolina, entre otros, que nos apoyaron con camiones cisterna, recursos y personal.
Y gracias a cada persona que, de una u otra forma, aportó su granito de arena. A quienes compartieron agua con un vecino, ayudaron a un familiar, transportaron suministros, ofrecieron palabras de aliento o simplemente tendieron una mano sin esperar nada a cambio.
Esta experiencia nos recordó el verdadero significado de comunidad. Nos demostró que la solidaridad sigue siendo una de las mayores fortalezas de nuestro pueblo.
Porque cuando Juncos se une, no hay reto que nos detenga. Juntos enfrentamos las dificultades, juntos nos levantamos y juntos salimos adelante.

