Cáritas de Venezuela ante el doloroso impacto de los terremotos del 24 de junio de 2026

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Como nación, Venezuela atraviesa una vez más un momento de profundo dolor y prueba. La tarde del miércoles 24 de junio, dos fuertes terremotos, de magnitud 7.2 y 7.5, sacudieron la franja centro-norte y centro-occidental del país, dejando un saldo de vidas perdidas, personas heridas y un panorama de destrucción que aún está siendo evaluado por las autoridades competentes.

Ante la magnitud de los hechos, el gobierno nacional ha declarado el Estado de Emergencia Nacional, en virtud de los daños severos ocasionados a edificios, viviendas e infraestructuras críticas en el Distrito Capital, La Guaira y los estados Falcón, Carabobo, Yaracuy, Aragua, Miranda, Trujillo y Lara.

Las imágenes que han circulado en las últimas horas —edificaciones colapsadas, familias desplazadas, comunidades enteras buscando refugio en las calles— nos recuerdan, una vez más, la fragilidad de la vida humana y la urgencia de la solidaridad fraterna. Es en estos momentos, cuando la tierra misma parece desestabilizarse bajo nuestros pies, que la Iglesia está llamada a ser presencia, consuelo y acción concreta junto a quienes sufren.

UNA RESPUESTA ORGANIZADA DESDE LA FE Y EL SERVICIO
Las Cáritas diocesanas de las zonas afectadas se encuentran en este momento realizando el levantamiento de información y la evaluación de daños, trabajo que están canalizando de manera permanente hacia la Cáritas Nacional. Esta tarea, silenciosa pero esencial, permite ir construyendo un mapa real de las necesidades del país, más allá de las primeras impresiones que ofrecen las redes sociales y los medios de comunicación.

Desde la estructura nacional de Cáritas, aguardamos con responsabilidad las orientaciones que vayan emanando de las instancias de Coordinación Humanitaria, tanto eclesiales como interinstitucionales, para articular una respuesta que sea oportuna, ordenada y verdaderamente solidaria. Sabemos que la improvisación, en medio de una emergencia de esta magnitud, puede generar más daño que ayuda; por ello insistimos en la importancia de actuar coordinadamente, como los agentes pastorales de Cáritas y los venezolanos sabemos hacerlo: con los pies en la tierra y el corazón puesto en quien sufre.

En medio de la adversidad, no estamos solos. Hemos recibido, desde las primeras horas posteriores a los sismos, numerosos mensajes de solidaridad y oración provenientes de las Cáritas de toda América Latina y de otras partes del mundo, que siguen con atención y preocupación genuina cómo se va desarrollando la información mientras las horas avanzan. Esta hermandad internacional es también un signo de esperanza: nos recuerda que la Iglesia, en su dimensión universal, camina junto al pueblo venezolano en este momento de dolor.

PLAN DE ACCIÓN DE LA RED DE CÁRITAS DE VENEZUELA
A partir del jueves 25 de junio de 2026, la Red de Cáritas de Venezuela, desplegada en todo el territorio nacional, pone en marcha las siguientes acciones concretas:

1. Apertura de centro de acopio nacional. Se habilita un centro de acopio en la sede de la Conferencia Episcopal de Venezuela, ubicada en Montalbán, donde se recibirán donativos de agua potable, alimentos no perecederos y medicamentos esenciales, en el horario de 8:30 a.m. a 4:30 p.m. Este punto funcionará como eje articulador de la respuesta nacional ante la emergencia.

2. En las Cáritas de todo el país se abrirán centros de acopio, en la medida que sea necesario y conforme a la evaluación de cada diócesis. Se gestionarán centros de recolección, en alianza con el sector privado nacional y el Dividendo Voluntario para la Comunidad, fortaleciendo así una respuesta articulada entre la sociedad civil, el sector empresarial y la Iglesia.
3. Canales para aportes económicos. Las cuentas nacionales e internacionales de Cáritas de Venezuela permanecerán disponibles para la recepción de aportes monetarios, los cuales serán destinados a mitigar las necesidades que nuestros equipos técnicos en territorio estarán determinando con mayor precisión en los próximos días, conforme avance la evaluación de daños.

4. Un solo punto de encuentro para la solidaridad ciudadana. Cáritas de Venezuela pone a disposición de las iniciativas filantrópicas de la colectividad estos puntos de recolección, con el objetivo de evitar el desplazamiento innecesario y la exposición de personas de buena voluntad hacia zonas que, en este momento, representan un alto riesgo debido a estructuras dañadas, réplicas sísmicas y condiciones inestables del terreno.
Nos unimos en oración por tantos hermanos y hermanas que han perdido la vida, su hogar y sus bienes en estas horas de prueba. Pensamos de manera especial en quienes, ya golpeados previamente por la pobreza y la precariedad que afecta a buena parte de nuestro pueblo, hoy ven multiplicado su sufrimiento, y miran con desolación y profunda desesperanza un futuro que parece incierto. A ellos les decimos: no están solos. La Iglesia, a través de Cáritas, camina a su lado.

Hacemos un llamado a todos los venezolanos, dentro y fuera del país, y animamos a la solidaridad de todas las empresas y personas de buena voluntad, a unirse con fortaleza y generosidad para sostener esta red de solidaridad que hoy alivia momentos de angustia profunda. Cada gesto de ayuda, por pequeño que parezca, se convierte en un signo tangible de la cercanía de Dios con su pueblo.

Que el amor de Dios misericordioso alcance con su paz y su consuelo a cada familia venezolana, y que esta hora de prueba se transforme, también, en una oportunidad para redescubrirnos como hermanos.

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