Puerto Rico alcanza su tasa de pobreza infantil más baja en 30 años, pero persisten grandes desafíos

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El Instituto del Desarrollo de la Juventud (IDJ) reconoce este logro como evidencia de que reducir la pobreza infantil es posible y destaca la oportunidad de acelerar políticas públicas dirigidas a mejorar la seguridad económica, la educación temprana, el desarrollo laboral, los apoyos a las familias y la movilidad económica.

SAN JUAN, PUERTO RICO — Puerto Rico ha alcanzado su tasa de pobreza infantil más baja en más de 30 años, según el 2026 KIDS COUNT® Data Book, publicado anualmente por la Annie E. Casey Foundation y presentado en Puerto Rico por el Instituto del Desarrollo de la Juventud (IDJ). La tasa disminuyó de 58% en 2022 a 52% en 2024, una reducción que el IDJ reconoce como una señal significativa de progreso y como evidencia de que la pobreza infantil puede reducirse cuando el país sostiene políticas públicas e inversiones dirigidas a fortalecer a las familias.

Aunque 248,000 niños, niñas y jóvenes aún viven bajo el nivel de pobreza, el IDJ enfatizó que Puerto Rico cuenta con una hoja de ruta clara para continuar avanzando. El Plan Decenal establecido por la Ley 84 de 2021, la Ley de Política Pública de Puerto Rico para Combatir la Pobreza Infantil y la Desigualdad Social, establece metas y estrategias dirigidas a reducir la pobreza infantil mediante políticas en educación, seguridad económica, creación de empleos, eliminación de barreras laborales, desarrollo de capital humano, acceso a servicios de salud y seguridad alimentaria.

“Alcanzar la tasa de pobreza infantil más baja en más de 30 años es una buena noticia para Puerto Rico y una señal clara de que atender este desafío es posible. Ahora tenemos la oportunidad de sostener este impulso y llevarlo aún más lejos. En el IDJ, seguimos comprometidos con adelantar el cambio sistémico que Puerto Rico necesita. Ya existen soluciones concretas para fortalecer la seguridad económica de las familias, ampliar el acceso a la educación temprana, eliminar barreras al empleo y crear rutas reales hacia la movilidad económica. El reto ahora es implementar estas soluciones con coordinación, inversión sostenida y un verdadero sentido de urgencia”, expresó Sarah Vázquez-Pérez, directora ejecutiva del IDJ.

Hallazgos principales:

Para sostener este progreso histórico, el IDJ señala áreas específicas donde la acción de política pública y la inversión dirigida pueden ayudar a Puerto Rico a continuar reduciendo la pobreza infantil y ampliando las oportunidades:

• Fortalecer la seguridad económica de las familias. Aunque la pobreza infantil disminuyó, la vulnerabilidad económica de las familias con niños, niñas y jóvenes sigue siendo significativa. La mediana de ingresos de las familias con menores en Puerto Rico es de $28,542, casi $45,000 menos que Mississippi, la jurisdicción con la segunda mediana de ingresos más baja en familias con menores. Esto refuerza la necesidad de ampliar el acceso a empleos de calidad, fortalecer los apoyos de ingreso y adelantar políticas públicas que ayuden a las familias a construir movilidad económica a largo plazo.

• Conectar a la juventud con la educación, el trabajo y las oportunidades. Actualmente, el 11% de los jóvenes de 16 a 19 años en Puerto Rico no estudia ni trabaja, lo que coloca a la isla en la segunda peor posición entre las jurisdicciones de Estados Unidos. Este indicador subraya la importancia de estrategias de reconexión, desarrollo laboral, rutas ocupacionales y apoyos que ayuden a la juventud a mantenerse conectada con la educación y el empleo.

• Ampliar el acceso a la educación temprana. Con un 43% de niños y niñas de 3 y 4 años no matriculados en preescolar, Puerto Rico tiene una oportunidad para fortalecer los resultados educativos a largo plazo mediante la expansión del acceso a programas de desarrollo infantil temprano y educación preescolar, particularmente para las familias que enfrentan barreras económicas.

• Apoyar a las familias y personas cuidadoras. El porcentaje de abuelos y abuelas que viven con nietos y nietas menores de 18 años y son responsables de su cuidado aumentó a 39%, un incremento de cinco puntos porcentuales en comparación con el año anterior. Este cambio resalta la necesidad de fortalecer los sistemas de apoyo familiar, la infraestructura de cuidado y los enfoques de dos generaciones que respondan, de manera conjunta, a las realidades de niños, niñas, padres, madres y personas cuidadoras.

• Partir de los avances en acceso a la salud. Puerto Rico continúa manteniendo una tasa baja de niños y niñas sin plan médico, con un 98% de menores cubiertos por un seguro de salud. Este logro demuestra que la atención sostenida de política pública puede producir progreso medible y ofrece un ejemplo importante para otras áreas del bienestar de la niñez.

Aunque la reducción en la pobreza infantil representa un logro importante, el IDJ señaló que este progreso debe entenderse dentro de un panorama más amplio del bienestar de la niñez y la juventud. A través de su Índice de Bienestar de la Niñez y la Juventud, el IDJ monitorea cómo Puerto Rico compara a través de múltiples dimensiones que moldean la vida de los niños, niñas y jóvenes, incluyendo la seguridad económica, la educación, la salud y las condiciones familiares y comunitarias. El Índice muestra que el progreso en un área debe sostenerse y expandirse a través de los sistemas si Puerto Rico busca mejorar los resultados a largo plazo para la niñez, la juventud y las familias.

“Los datos nos permiten pasar del diagnóstico a la acción. Proveen la información que necesitamos para entender dónde estamos y monitorear el progreso. La reducción en la pobreza infantil muestra que el cambio es posible, pero sostener ese progreso requiere entender qué apoyos están llegando a las familias, dónde persisten las brechas y cómo la política pública puede responder de manera más efectiva. Así es como la medición se convierte en una herramienta para la implementación: ayuda a Puerto Rico a enfocar recursos en las soluciones que pueden fortalecer la seguridad económica, las oportunidades educativas y la movilidad a largo plazo de la niñez y las familias”, expresó la Dra. Enid Rosario-Ramos, investigadora asociada del IDJ.

Para avanzar en esa dirección, el IDJ recomienda asegurar el acceso a programas de desarrollo infantil temprano y educación preescolar; ampliar y fortalecer las oportunidades de aprendizaje extendido y luego del horario escolar en las escuelas públicas; implementar modelos de dos generaciones que conecten a estudiantes y familias con los apoyos que necesitan; crear rutas más sólidas de la educación al empleo para la juventud; y utilizar datos para guiar la política pública, la inversión y la implementación.

En su 37º año de publicación, el KIDS COUNT® Data Book ofrece datos confiables para ayudar a líderes a identificar dónde se está logrando progreso, dónde se necesita mayor apoyo y qué estrategias pueden marcar una diferencia. El IDJ exhorta a legisladores, funcionarios públicos y aliados multisectoriales en Puerto Rico a utilizar esta información para acelerar la acción coordinada, alinear las inversiones con la evidencia y adelantar políticas que fortalezcan el bienestar y la movilidad económica de la niñez, la juventud y las familias.

 

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