miércoles, marzo 18, 2026

Mensaje del Presidente: Sin equidad no es Mundial, reflexiones del Clásico 2026

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El Clásico Mundial de Béisbol 2026 terminó para Puerto Rico con una mezcla de orgullo y muchas verdades que hay que decir.

Primero y lo más importante: mi respeto a los jugadores que le dijeron sí a Puerto Rico. A los que aceptaron vestir esta camiseta con honor. A los que estuvieron disponibles para su patria. A los que se tiraron al terreno a representar a nuestra bandera con valentía, compromiso y dignidad. Merecen el aplauso del país. En medio de la incertidumbre, de las trabas, de los silencios y de las decisiones injustas, hubo peloteros que no titubearon. Fueron ellos los que sostuvieron el nombre de Puerto Rico con orgullo en el terreno. Fueron ellos los que defendieron el uniforme mientras otros ponían obstáculos desde estructuras que parecen diseñadas para beneficiar a unos y complicarle el camino a otros.

Mi reconocimiento para aquellos jugadores que sí quisieron estar, que dijeron presente de corazón, pero que por distintas razones no pudieron participar en el torneo. Ellos también son parte de este equipo. Aunque no estuvieron uniformados en el terreno, su respaldo se sintió desde la distancia. Ese apoyo también cuenta, suma y honra la camiseta de Puerto Rico. Mención aparte merece Enrique “Kike” Hernández, cuyo gesto de acompañarnos durante cada juego en medio de su proceso de recuperación dice mucho.

Fui uno de los que levantó la voz en medio de la confección del equipo. Y lo volvería a hacer. Porque callarse ante la injusticia nunca será opción cuando se representa la dignidad de un país. Defender a Puerto Rico está por encima de cualquier amenaza y de cualquier represalia que pueda venir. Aun así, Puerto Rico volvió a competir. Volvió a dar la pelea. Volvió a quedarse a un paso de los mejores cuatro equipos del mundo. Terminó con marca de 3-2, récord positivo, y lo hizo sin ser colocado entre los grandes favoritos. Ahí estuvo otra vez este equipo, peleando y respondiendo.

Igualmente, es justo reconocer al Municipio de San Juan por el trabajo realizado en el Estadio Hiram Bithorn. Jugar en Puerto Rico fue especial y emocionante. Y después, en Houston, la demostración de nuestra gente fue monumental. Más de 30 mil puertorriqueños dijeron presente en el Daikin Park.

Pero dicho todo eso, hay que hablar claro: este torneo tiene que corregir varios detalles para seguir mejorándolo. No puede ser que el tema de los seguros de los jugadores se resuelva prácticamente a última hora, a semanas del torneo, sembrando incertidumbre y limitando la preparación de los equipos. Ese proceso tiene que adelantarse con mucho más tiempo de anticipación.

Tampoco puede seguir ocurriendo que la composición de grupos y brackets parezca responder más a conveniencias de televisión que a criterios transparentes.

La cooperación de los equipos de Grandes Ligas también es necesaria. Al final del día, este torneo es uno presentado por Major League Baseball. Entonces, ¿cómo es posible que las federaciones nacionales inviertan tiempo, dinero y esfuerzo para construir los equipos y al final se encuentren con restricciones, trabas y limitaciones para contar con sus jugadores?

Y si hablamos de desigualdad, hay un tema que clama por corrección inmediata: el calendario. No puede ser que unos equipos lleguen a juegos importantes con descanso adicional y otros no. No puede ser que un equipo tenga libre antes de una semifinal y también antes de una final, mientras otro llega con menos margen para manejar su cuerpo monticular. En un torneo corto, eso altera todo.

La evaluación de seguros también debe ser uniforme. No puede existir la percepción de que a unos países se les aprueba más y a otros se les niega más.

De igual forma, se deben investigar señalamientos de vínculos familiares extremadamente lejanos utilizados para justificar la participación de jugadores con ciertas selecciones.

El deporte tampoco puede contaminarse con la política. Resulta muy lamentable que directivos federativos, incluyendo el presidente, y técnicos de Cuba se les imposibilite viajar al torneo por el rechazo de los visados del Departamento de Estado de los Estados Unidos.

También debe revisarse con seriedad el proceso de asignación de árbitros en juegos de alto impacto. En un torneo de esta magnitud, no debe permitirse que trabajen partidos importantes árbitros de nacionalidades vinculadas directamente con los equipos involucrados. Esto evita suspicacias innecesarias y fortalece la confianza de jugadores, dirigentes, federaciones y fanáticos.

Mi agradecimiento al gerente general, Carlos Beltrán, en su primera participación en ese rol, por su labor y su entrega total al equipo de Puerto Rico. Junto al gerente de operaciones, Joey Solá y el director ejecutivo Efraín Williams, realizaron un trabajo intenso y comprometido en cada etapa del proceso

También corresponde destacar nuevamente al dirigente Yadier Molina, quien una vez más demostró su calibre, su conocimiento del juego y su capacidad para conducir a Puerto Rico al más alto nivel. De igual forma, mi reconocimiento se extiende a todo el cuerpo técnico, que realizó un gran trabajo.

Felicito de todo corazón a Venezuela por su campeonato y a la presidenta de la hermana Federación Venezolana de Béisbol, Aracelis León, por ese logro histórico. Ganaron en el terreno y merecen el reconocimiento.

Puerto Rico concluyó con la frente en alto. Al final del camino, en la ley de Dios no existe trampa.

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