domingo, marzo 15, 2026

Arzobispo de SJ agradece a la gobernadora y legisladores la aprobación de la Ley que Enmienda el Código Penal de Puerto Rico para reconocer como como persona a la vida humana en el vientre materno

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Quisiera expresar mi gratitud a la Gobernadora de Puerto Rico, al Presidente del Senado, al Presidente de la Cámara de Representantes y las legisladoras y legisladores que avalaron el P del S. 923, hoy, Ley 18 del 12 de febrero de 2026 que modifica el Código Penal de Puerto Rico para reconocer como seres humanos a los “bebés no nacidos” durante cualquier etapa de la gestación. De esta manera y con esta enmienda, se protege al ser humano en el vientre y su derecho a seguir existiendo en cualquier etapa de gestación dentro del útero materno.
Tanto esta enmienda al Código Penal, como la enmienda al Artículo 67 del Código Civil de Puerto Rico en diciembre pasado, van dirigidas a reconocer la realidad innegable de que en el vientre materno yace vida humana. Dicha vida depende de la mayor protección posible, incluyendo la del estado.

De los derechos constitucionales que encarna la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, ninguno son tan sagrados como el derecho a la vida y la dignidad humana. Son derechos inalienables aún para la vida que comienza a existir en el vientre materno.
Vienen a mi mente unas palabras del Papa León XIV:

“… es necesario reafirmar con fuerza que la tutela del derecho a la vida constituye el fundamento imprescindible de cualquier otro derecho humano. Una sociedad sólo está sana y desarrollada cuando protege la sacralidad de la vida humana y se esfuerza activamente por promoverla.” (Discurso al Cuerpo Diplomático acreditado a la Santa Sede, 9 de enero de 2026))

En una época donde se legisla para suprimir el derecho a la vida, donde se legisla para negar o explotar la vida que yace en el vientre materno, reconocemos la valentía de nuestros dirigentes en apoyar y proteger la vida del concebido-no nacido. El objetivo principal de todo gobierno y sociedad debe seguir siendo la protección de todos los
niños no nacidos y el apoyo efectivo y concreto a todas las mujeres para que puedan acoger la vida.

Pido a Dios que todos podamos fortalecer nuestro respeto y amor por los niños y niñas que todavía no han visto la luz del día.

Arzobispo Metropolitano de San Juan de Puerto Rico
Delegado de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña para asuntos de política pública

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