Hoy el sistema de salud de Puerto Rico pierde a un médico excepcional y yo pierdo a un amigo y gran colega.
El doctor Humberto Guiot fue un internista e infectólogo de vocación profunda, con una trayectoria ejemplar en la práctica clínica, la academia y la investigación. Su liderato al frente del Centro Comprensivo de Cáncer de la Universidad de Puerto Rico marcó un antes y un después en la manera en que Puerto Rico enfrenta el cáncer: con ciencia, humanidad y compromiso con el paciente.
Su trabajo fue clave en el impulso de tratamientos oncológicos innovadores y en la mejora continua de la atención a miles de pacientes y familias. Pero, más allá de sus credenciales y logros, el doctor Guiot será recordado por su sensibilidad, su rigor ético y su capacidad de unir equipos en momentos complejos.
En nombre del Departamento de Salud, y en el mío propio, expreso mis más sentidas condolencias a su familia, amistades, colegas y a toda la comunidad médica y académica del País. Su legado vive en cada vida tocada, en cada avance logrado y en la huella indeleble que deja en la salud pública de Puerto Rico.
Descansa en paz, querido amigo. Tu ejemplo nos seguirá guiando.

