Bayamón, Puerto Rico – 15 de noviembre de 2025-Con mirada firme, energía inagotable y un corazón lleno de lealtad, los canes de la División Canina de la Policía de Puerto Rico se han convertido en una pieza clave dentro del esfuerzo diario por mantener la seguridad de todos los ciudadanos. Su historia, tejida con disciplina, amor y sacrificio, refleja una de las más nobles alianzas entre el ser humano y el mejor amigo del hombre.
Durante un encuentro con agentes de la unidad adscritos al área de Bayamón, se revivieron los inicios y logros de este cuerpo especializado, cuya trayectoria ha sido ejemplo de compromiso y entrega. El teniente Francisco Negrón Santiago, actual director de la División Canina, junto al agente Danny Rivera Santiago, compartieron los retos y satisfacciones de liderar una de las unidades más admiradas dentro del cuerpo policiaco.
“Hoy contamos con 52 miembros, 5 de ellos instructores y 47 canes adiestrados en diversas áreas. Son compañeros inseparables que arriesgan su vida con valentía”, expresó el teniente Negrón con visible orgullo.
Los fieles canes, seleccionados cuidadosamente, entre razas como; Pastor Alemán, Pastor Belga Malinois, Labrador y Pointer Inglés, son entrenados para detectar drogas, armas, explosivos y hasta rastrear personas desaparecidas. Cada uno desarrolla un vínculo tan fuerte con su manejador, que ambos se convierten en un solo equipo, unidos por la confianza y el respeto mutuo.
En la actualidad, la División Canina está compuesta por cuatro unidades estratégicamente ubicadas a través de la Isla: Norte, Sur, Oeste y Este. En Bayamón, donde también se ubica la escuela de adiestramiento principal, los canes son preparados con un mínimo de 200 horas de entrenamiento intensivo, un proceso que les otorga el rango simbólico de “agentes del orden”.
“Son más que perros policía; son compañeros, héroes y servidores públicos. Cumplen su deber sin esperar medallas, solo una caricia o su juguete favorito al final del día”, añadió el agente Rivera con emoción.
El adiestramiento de estos canes comienza desde temprana edad, y su vida laboral se extiende desde los 8 hasta los 10 años. Luego de años de servicio, se les brinda un merecido retiro, donde muchos continúan junto a sus manejadores, quienes los consideran parte de su familia.
Diariamente, la unidad participa en de 5 a 7 intervenciones en toda la Isla, muchas de ellas relacionadas con la detección de drogas y armas de fuego, demostrando una vez más su papel crucial en la lucha contra el crimen.
Creada en 1974, la División Canina ha evolucionado hasta convertirse en una fuerza indispensable dentro de la Policía de Puerto Rico. Gracias a su dedicación, cientos de vidas se han salvado y se han evitado innumerables tragedias.
Más allá de los uniformes y las órdenes, hay una historia de amor, disciplina y compañerismo. En cada ladrido, en cada búsqueda y en cada hallazgo, estos nobles animales nos recuerdan que el valor no siempre se mide en palabras… a veces se mide en huellas.

